3 abril, 2019
En España las pymes experimentan atraso digital

En España las pymes experimentan atraso digital

Las empresas pequeñas y medianas (pymes) no alcanzan los niveles digitales de los usuarios y los consumidores españoles, lo que significa un retraso con respecto a otros países de Europa, según un informe presentado por la Cámara de Comercio el pasado 5 de marzo de 2019 en Madrid, durante el encuentro llamado España Empresa Digital.

«Nos enfrentamos a un contexto donde las empresas saben que necesitan ser digitales, pero no tienen un sentimiento de urgencia», precisa el documento titulado La digitalización como palanca de competitividad de la pyme, que fue el punto principal de la agenda en el evento en el que participaron Francisco Polo, secretario de Estado para el Avance Digital; Mariya Gabriel, comisaria de Economía y Sociedad Digitales de la Comisión Europea; José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España, y otros funcionarios y representantes del sector privado.

Si bien las compañías españolas exhiben altos niveles de conectividad y equipamiento, los indicadores disminuyen cuando el reporte habla de aplicaciones más complejas como uso de software de administración o explotación de macrodatos. Nueve de cada diez empresas, añade la publicación, están dispuestas a incrementar sus presupuestos para la transformación digital, especialmente en lo que se refiere a formación y dotación de herramientas, pero son muchas las que «no saben ni por dónde comenzar, ni qué elementos tecnológicos deberían introducir».

Guía básica para las pymes

Ante la incertidumbre de las organizaciones sobre cómo encarar efectivamente el proceso de adaptación tecnológica, la Cámara de Comercio ofreció una guía con consejos fundamentas para alcanzar diferentes objetivos.

Por ejemplo, para mejorar las ventas y las relaciones con los clientes, recomienda incorporar nuevos canales de atención (web, teléfono, SMS, chat y redes sociales), contar con una página web que sirva como tarjeta de presentación e implementar herramientas de conocimiento del cliente para personalizar el servicio.

Mayores niveles de flexibilidad y eficiencia son posibles si se crea puestos de trabajo con mayor movilidad, se utiliza aplicaciones de gestión en línea para garantizar un acceso ubicuo a la información de la entidad y la automatización de procesos, y se aplica la gestión inteligente de comunicaciones multicanal para reducir esperas y optimizar la resolución de consultas al primer contacto.

Asimismo, es posible ahorrar y controlar más los activos si se establece plataformas basadas en internet de las cosas, que de manera fiable contabilizan el comportamiento de cualquier equipo y permiten su gestión remota, y si se invierte en soluciones en la nube, que reducen costes de mantenimiento.

Los riesgos de aplazar la transformación

«Quien no se digitalice desaparecerá», fue la expresión ominosa del presidente de Mercadona, Juan Roig, en su conferencia «Orgullo de ser empresario» durante el XXI Congreso de la Empresa Familiar que se celebró en Valencia en octubre de 2018.

La preocupación igualmente se ha expresado en altas instancias de gobierno. El Secretario de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa, Raül Blanco Díaz, criticó en un desayuno informativo realizado el 12 de diciembre de 2018 que el 90% de las pymes carece de una estrategia digital formalizada e insistió en que esa mayoría de organizaciones debe buscar apoyos para superar esa situación.

Aunque parezca dramático, los negocios que no se digitalicen de manera efectiva perderán relevancia en el mercado, serán incapaces de recoger información clave para entender a sus consumidores e incluso tendrán dificultades para retener a profesionales altamente capacitados que querrán experiencias laborales en entornos que tengan últimas tecnologías.

Lo apremiante de este tema queda en evidencia por la tendencia irreversible del comercio electrónico: el aumento.  En España, el volumen de ventas ha crecido desde €14.610 millones en 2013 hasta €31.347 millones en 2017, según el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información (ONTSI). Asimismo, ha subido la participación social. En 2006, el 10% de los españoles entre 16 y 74 años compró por internet durante los tres meses anteriores a la realización de una encuesta del Instituto Nacional de Estadística (INE); en 2018, el 43,4% lo hizo.

Si las pequeñas y medianas empresas no concretan estrategias para aprovechar estas condiciones del mercado, seguirán siendo las grandes sociedades las que se lleven los beneficios.