3 abril, 2019
¿Por qué gestionar el cambio en tu compañía?

¿Por qué gestionar el cambio en tu compañía?

Todos recordamos esas películas de los noventa que elucubraban sobre cómo sería el futuro. Por aquel entonces nadie imaginaba que llegaríamos a utilizar hologramas para dar una conferencia como ya hacían en Star Trek o que llevaríamos en nuestras muñecas relojes inteligentes al más puro estilo de James Bond. Lo cierto es que si echamos la vista atrás, en los últimos años hemos vivido una serie de cambios digitales que trasformaron nuestras vidas para siempre. Ahora ya nadie concibe vivir sin un móvil con conexión a internet o trabajar sin correo electrónico, pero no hace tanto tiempo que las empresas funcionan con teléfonos fijos y que las comunicaciones importantes se hacían por carta. Hemos vivido la revolución digital y estamos adentrados de lleno en la era de la información.

Como todos sabemos, digitalizar nuestras vidas implica llevar a cabo una serie de cambios tanto en nuestras costumbres como en nuestra forma de hacer las cosas. A veces, nos puede resultar difícil establecer nuevas rutinas y hábitos tecnológicos saludables porque aún no sabemos muy bien qué pautas seguir.

¿Cuánto tiempo al día le deberíamos dedicar al móvil? ¿Deberíamos contestar emails del trabajo si estamos de vacaciones? ¿Cómo debemos implantar las nuevas tecnologías en nuestro puesto de trabajo o en nuestra compañía? Pues bien, es normal que todo esto nos genere cierta inquietud porque “el cambio” forma parte de 13 de los 43 factores en la Escala de acontecimientos vitales estresantes” de Holmes y Rahe. Esta escala lista una serie de potenciales focos de estrés en nuestras vidas. Estos van desde cambios en actividades de ocio o en hábitos de dormir hasta cambios en el grado de responsabilidad en el trabajo o en el tipo de trabajo.

Pero lo cierto es que los seres humanos estamos preparados para adaptarnos al entorno, de hecho, lo llevamos haciendo durante miles de años y es lo que se conoce como cambio evolutivo. Este cambio evolutivo no se produce únicamente a nivel biológico, sino que también ocurre a nivel psicológico y es este último el que está íntimamente relacionado con el desarrollo personal. Si queremos implantar un proceso de cambio exitoso en nuestra organización y obtener resultados sostenidos en el tiempo, será fundamental tener en cuenta el factor humano.

Durante un tiempo el cambio requerirá un esfuerzo adicional por parte de todas las personas implicadas, de manera que solo ocurrirá de forma eficiente si todos están comprometidos con él. Por un lado, es necesario que la alta gerencia tenga una visión proactiva y un convencimiento total sobre el cambio a ejecutar porque los directores serán los encargados de transmitir los nuevos valores culturales a sus empleados. Por su parte, los empleados deben estar concienciados de que el cambio les permitirá hacer su trabajo mejor y con menos esfuerzo.

Es sumamente importante tener en cuenta a las personas en nuestro proceso de cambio porque serán realmente el centro de la transformación.

Ahora bien, debemos tener claro que este proceso generará unas fuerzas opuestas que se conocen como “resistencia al cambio”, un fenómeno inevitable y que será necesario tener en cuenta. Para mitigar este efecto hay que proporcionar al equipo humano técnicas y herramientas que les ayuden a desarrollar una actitud y mentalidad abierta al cambio y al aprendizaje y que favorezcan el desarrollo de la cultura empresarial.

Debido a todas estas dificultades que enfrentarán las empresas para adaptarse a la realidad del cambio, las organizaciones deberán crear procesos para que esa adaptación ocurra real y efectivamente. Es decir, deberán planificar el proceso del cambio y las acciones de intervención. Esta planificación debe abarcar todas las actividades que contribuyan a que la organización adopte exitosamente nuevas actitudes, nuevas tecnologías y nuevas formas de hacer negocios.

En el actual entorno económico cambiante solo aquellas organizaciones capaces de adaptarse de forma rápida y eficiente sobrevivirán, solo aquellas que traten el conocimiento como pieza clave serán competitivas y solo aquellas que tengan una filosofía asertiva de cambio tendrán garantizada su longevidad.